La confianza en nosotros mismos es un ingrediente esencial para la vida.
Una persona confiada en si misma es capaz de manejar cualquier situación que se le presente en la vida, de la mejor manera que le permita su capacidad, y continuar adelante, sintiéndose completa en si misma independientemente de los resultados. A veces intentamos controlar demasiado las cosas y lo que conseguimos es interferir con el ritmo natural de la vida. Combatir continuamente contra la vida para cumplir con lo que crees tu deber hace que te sientas cansado y debilitado. Pero si actúas en consonancia con ella, tan sólo seguirás un movimiento natural que te conducirá apaciblemente a todo aquello que realmente anhelas desde lo más profundo de tu ser.
Nos ayuda a conocernos profundamente, a construirnos hacia dentro y hacia afuera, y también a comprender el mundo. La fuerza del amor que hace posible la necesaria vinculación afectiva del niño con sus padres, ya desde la cuna, es la misma que potencia la autoestima del adolescente y del joven, y la misma que nos da la deseada paz cuando envejecemos. La fuerza del amor es transformadora y siempre beneficiosa.
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